ESTAMOS CENSURANDO POR ENCIMA DE NUESTRAS POSIBILIDADES

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Foto: Jandro Revert

Tabúes, ¿hasta qué punto condicionan nuestros actos y la forma en que pensamos? ¿Tienen que ver con una moral meditada de manera racional o son el producto de una tradición que ni siquiera cuestionamos? En cualquier caso, los tabúes —o los prejuicios— son una parte intrínseca de la sociedad y de nosotros mismos. Sin embargo, hay un tema donde estos mecanismos mentales emergen con más facilidad, y ese tema es el sexo. Aunque para ser honestos, deberíamos extenderlos a todo lo que se refiera a sexualidad, erotismo, seducción… porque, escucho muchas tonterías en torno a este tema, y muchas de ellas nacen de un desconocimiento profundo de la sexualidad y de un exceso de tabúes.

Damas y caballeros, estamos censurando por encima de nuestras posibilidades. Me explico, parece ser que para algunos hay algo intrínsecamente malo en que una mujer se enfunde un par de tacones y pise muy fuerte cuando pasa delante de una obra; o que se tengan relaciones sin compromiso, aunque se hagan de manera segura; o que se hable de sexo de forma natural, sin tratarlo como una especie de problema que hay que silenciar. Otra cosa que me alucina, es que haya quién piense que una persona se denigra por salir ligerito/a de ropa en un calendario, sea benéfico o no.

Planteémonos qué tiene de malo todo eso y, aunque lo cierto es que cada vez tenemos la mente más abierta, no dejamos de ser presa de tabúes que no sirve más que para criticar aquello que no comprendemos.

Artículo escrito por: http://www.placerfemenino.com

Luis Rodriguez

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